FRASES  
 

La cortesía no cuesta nada y gana mucho.

La sumisión y la tolerancia no es el camino moral,
pero sí, con frecuencia, el más cómodo.

La humanidad tiene una moral doble; una que predica
y no practica, y otra que practica pero no predica.

La muerte consiste en ir perdiendo la costumbre de vivir.

La recompensa de los grandes hombres es que,
mucho tiempo después de su muerte, no se tiene
la entera seguridad de que hayan muerto.

El que vive de recuerdos arrastra una muerte interminable.

Una vez terminado el juego, el rey y el peón vuelven a la misma caja.

Morir gloriosamente es un beneficio de los dioses.

El morir no es otra cosa que la vagina de una nueva vida.

Siempre hay un túnel, en el nacimiento y en la muerte.

La muerte es algo que no debemos temer, porque mientras
somos, la muerte no es, y cuando la muerte es, nosotros no somos.

Efectivamente, el mundo hace lentos progresos;
hace sólo trescientos años me hubieran quemado.

El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.

Dadme un punto de apoyo y levantaré el mundo.

En tu lucha contra el resto del mundo, te aconsejo que
te pongas del lado del resto del mundo.

No existe en el mundo nada mas poderoso que una idea
a la que le ha llegado su tiempo.

Cuando en el mundo aparece un verdadero genio, puede
reconocérsele por este signo: todos los necios se conjuran contra él.

La gran tragedia del mundo es que no cultiva la memoria,
y por tanto olvida los maestros.

No debemos tomar la terquedad de nuestros prejuicios
como valor para defender nuestra opiniones.

Los débiles tiemblan ante la opinión, los tontos la desafían,
los sabios la juzgan, los expertos la dirigen.

También el silencio es una opinión a veces.

La Democracia es la necesidad de doblegarse de vez
en cuando a las opiniones de los demás.

La voz de uno nunca debe estrangular los
pensamientos propios, ni ahuyentar los ajenos.

En el fondo tener sentido del humor es ser
consciente de la relatividad de las cosas.

Optimista es el que os mira a los ojos; pesimista,
el que os mira a los pies.

Un pesimista se queja del viento, el optimista
espera que cambie, el realista ajusta las velas.

El optimista cree en los demás y el pesimista solo cree en sí mismo.

Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad,
un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad.

Si los hombres han nacido con dos ojos, dos orejas y
una sola lengua, es porque se debe escuchar y
mirar dos veces antes de hablar.

Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.

Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.

Cuando se habla de la liberación de la mujer, el hombre
dice sí con la palabra, sí con la cabeza, y no con el corazón.

Cuanto menos piensan los hombres, más hablan.

Pensamientos tontos los tenemos todos, pero el sabio se los calla.

El habla es plata, el silencio es oro.

Los puñales y las lanzas no son tan afilados como las lenguas.

No abras los labios si no estás seguro de que lo que vas a decir
es más hermoso que el silencio.

La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.

Luego que has soltado la palabra, ésta te domina.

Pero mientras no la has soltado, eres su dominador.

Si cuentas tu secreto, serás esclavo del mismo;
mientras no lo cuentes, él será tu esclavo.

Una palabra mal colocada estropea el más bello pensamiento.

La idea que no trata de convertirse en palabras es
una mala idea, la palabra que no trata de convertirse en
acción es, a su vez, una mala palabra.

La diferencia entre la palabra adecuada y la casi correcta
es la misma que entre el rayo y la luciérnaga.

Manejar el silencio es más difícil que manejar la palabra.

No dejes que tu lengua sea una bandera que comience
a ondear al viento de cualquier olor.

Hay que reivindicar el valor de la palabra,
poderosa herramienta que puede cambiar nuestro mundo
aún en época de satélites y ordenadores.

El hombre muere en todos aquellos que mantienen
silencio ante la tiranía.

Si los que hablan mal de mí supieran exactamente
lo que yo pienso de ellos, aún hablarían peor.

No hay caminos para la paz, la paz es el camino.

Más vale una paz relativa que una guerra ganada.

Si quieres hacer la paz, no hables con tus amigos,
habla con tus enemigos.

El mantenimiento de la paz comienza con la
autosatisfacción de cada individuo.

Cuando los pacíficos pierden toda esperanza,
los violentos encuentran motivo para disparar.

Una mala paz, es todavía peor que la guerra.

Sé pacífico, no vengarse puede ser también una forma de venganza.

Los recuerdos comunes son a veces los más pacificadores.

Para hacer la paz se necesita por lo menos dos,
mas para hacer la guerra basta con uno solo.

En circunstancias especiales, el hecho debe ser
más rápido que el pensamiento.

Nuestra cabeza es redonda para permitir al
pensamiento cambiar de dirección.

El arte es la filosofía que refleja un pensamiento.

La mitad de nuestras equivocaciones nacen de que cuando
debemos pensar, sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos.

Si con el pensamiento se caminara, ¡cuántas horas
al día contigo estaría!

El pensamiento, cuanto más puro, tiene su número,
su medida, su música.

No existe nada bueno ni malo, es el pensamiento humano
el que lo hace parecer así.

El pensamiento es la semilla de la acción.

Siente el pensamiento, piensa el sentimiento.

Los hombre movidos por ideales dejan de interesarse por la política.

Ojo por ojo, diente por diente, y el mundo acabará ciego
y sin poder comer.

Las religiones, como las luciérnagas, necesitan
de oscuridad para brillar.

Los que de veras buscan a Dios, dentro de los Santuarios se ahogan.

La casualidad es quizá el sinónimo de Dios, cuando no quiere firmar.

La religión está en el corazón y no en las rodillas.

Tenemos bastante religión como para odiarnos,
pero no suficiente para amarnos.

Para las personas creyentes, Dios está al principio,
y para los científicos, al final de todas las reflexiones.

Cuando siento una terrible necesidad de religión,
salgo de noche para pintar las estrellas.

La soledad es el precio de la Libertad.

Jamás hallé compañero mas sociable que la soledad.

La inactividad solo apetece cuando tenemos demasiado que hacer.

En la medida en que el sufrimiento de los niños está permitido,
no existe amor verdadero en este mundo.

Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza
habla mientras el género humano no escucha.

Si tu mal tiene remedio, ¿por qué te afliges? Si no lo tiene,
¿por qué te afliges?

La audacia es en los negocios, lo primero, lo segundo y lo tercero.

La llave del éxito en la vida es el conocimiento del valor de las cosas.

No nos hace falta valor para emprender ciertas cosas
porque sean difíciles, sino que son difíciles porque
nos falta valor para emprenderlas.

La vulgaridad es el blasón nobiliario de los hombres ensoberbecidos
de su mediocridad.

La verdad no triunfa a veces, pero sus adversarios
acaban por morir ante ella.

Nunca es igual saber la verdad sobre uno mismo
que tener que escucharla por otro.

En el vaivén eterno de las eras, el porvenir es siempre de los visionarios.

La única manera de persuadir, es decir la verdad.

Intento comprender la verdad aunque esto comprometa mi ideología.

El hombre incapaz de alentar nobles pasiones esquiva el amor
como si fuera un abismo.

El sentido común es el instinto de la verdad.

La verdad siempre resplandece al final ,
cuando ya se ha ido todo el mundo.

La gloria de los pensadores, que traducen su genialidad mediante
la palabra escrita, es lenta, pero estable.

Nuestra dignidad reside, no en lo que hacemos, sino en lo
que entendemos.

La más intrépida paciencia no hace de un rutinario un pensador.

La vida en sí es un proyecto, lo que ocurre es que
no siempre somos sus arquitectos.

Yo preparo mi proyecto y soy el arquitecto de mi destino feliz.

La mitad de la vida es suerte, la otra, disciplina; y ésta es decisoria,
ya que, sin disciplina, no se sabría por dónde empezar con la suerte.

La esperanza es un estímulo vital muy superior a la suerte.

Todos encontrarían su propia vida mucho más interesante si
dejaran de compararla con la de los demás.

La vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo, el ensayo
de un camino, el boceto de un sendero.

Los deseos de nuestra vida forman una cadena, cuyos
eslabones son las esperanzas.

Cada vida ha de tener sus espacios huecos, que el ideal ha de rellenar.

La excesiva prudencia de los mediocres ha paralizado siempre
las iniciativas más fecundas.

La constancia es una virtud por la que todas las otras dan su fruto.

El encanto es la virtud sin la cual todas las demás son inútiles.

La gente culpa siempre a las circunstancias. Solo triunfa en el
mundo quien se levanta y busca a las circunstancias, y
si no las encuentra, las crea.

Ayuda a los demás a levantar su carga, pero no a llevarla.

Del mismo modo que no tenemos derecho a consumir riqueza
sin producirla, tampoco lo tenemos a consumir felicidad sin producirla.

No hay nada que los hombres ansíen más que la vida,
y sin embargo, ¡cómo la desperdician!

Es propio de los sabios ser desconocidos de los hombres
y no hacer lo que ellos dicen.

¿Por qué aguardas con impaciencia las cosas ? Si son inútiles
para tu vida, inútil es también aguardarlas. Si son necesarias,
ellas vendrán a tiempo.

Debemos aborrecer los vicios, no las personas.

La grandeza y la bondad no son medios, sino fines.

La felicidad no está en la ciencia, sino en la adquisición de la ciencia.

Con tal que nuestra alma tenga con que satisfacerse
interiormente, todos los azares exteriores no tendrán fuerza
bastante para hacerle daño.

El mal está puesto en el mundo, como un blanco
para adiestrarnos y no para hacernos errar.

El silencio es una felicidad a la que sucumbo siempre.

Toda reflexión que transporta al hombre fuera del círculo estrecho
de su egoísmo, es saludable y buena para el alma, cualquiera que
sea el giro que tome la reflexión.

El tiempo es el mejor autor, siempre encuentra un final perfecto.

Donde quiera que se pueda vivir, se puede vivir bien.

Nadie confíe en la prosperidad, nadie con la adversidad
se desanime, van alternando las vicisitudes de la vida.

No perder el tiempo, defender la sensibilidad.

Cuidar el crecimiento interior.

Quien aspira a una alta consideración invita a la censura.

He ahí dos piedras preciosas, una falsa y otra legítima,
difíciles de distinguir: la firmeza y la obstinación.

La improvisación es la verdadera piedra de toque del ingenio.

El hombre perezoso, no el trabajador infatigable, se está
quejando siempre de falta de ocasión y de tiempo.

La verdadera amistad es planta de lento crecimiento, que debe
sufrir y vencer los embates del infortunio, antes de que sus
frutos lleguen a la completa madurez.

No tiene mérito ser ingenioso cuando no se tiene respeto por nada.

La esencia de toda vulgaridad radica en la falta de sensibilidad.

A nadie le está permitido adueñarse de la conversación como
de una posesión propia y sobre la que tuviera derecho exclusivo.

Puedo comprometerme a ser sincero; pero no me exijáis
a que me comprometa a ser imparcial.

 

 
   

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